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Cuatro millones de niños latinoamericanos padecen de obesidad

Asuntos Regulatorios Internacional

Los niños pasan muchas horas dentro de espacios cerrados, realizando actividades sedentarias como ver televisión, jugar con videojuegos o con la computadora.


El sobrepeso y la obesidad infantil, se puede traducir en una carga extra para el sistema musculoesqueletico y respiratorio, también afecta el desarrollo psicológico y emocional del niño, así como motiva una imagen pobre de sí mismo y sensación de inferioridad. A nivel metabólico, hay cambios graves desde muy pequeños ya que hay aumento de lípidos en sangre, aumento en la presión arterial e intolerancia a la glucosa. Cada vez hay más diagnóstico de niños y adolescentes obesos con Diabetes tipo 2.

Es importante destacar que un niño con sobrepeso u obesidad NO es un niño sano. Mientras más tiempo esté obeso, mayor será la probabilidad de que continúe así durante la adolescencia y vida adulta. La razón es que durante la niñez se presenta un crecimiento en el tejido adiposo secundario a un incremento en el número de células. Si hay obesidad en la infancia hay mayor desarrollo de adipositos por lo que su organismo almacenará un mayor número de células adiposas para el resto de su vida.

Al estar en un periodo de crecimiento, no se debe dar una restricción severa en el consumo de energía en la dieta ya que podría causar déficit de crecimiento y acompañarse de deficiencias nutrimentales. En la dieta para un niño con sobrepeso u obesidad debe ajustarse el requerimiento de energía tomando en cuenta su estatura actual, no su peso, así sólo evitaremos el exceso de energía sin llegar a una restricción severa.

¿Cómo detectar sobrepeso u obesidad?

Observe las curvas de crecimiento. Los niños que se encuentran por arriba del percentil 85 de la curva de peso están en sobrepeso, y por arriba del percentil 95 están en obesidad. En caso de menores, se considera en sobrepeso al niño que tiene un peso mayor al estándar para su estatura, mientras que la obesidad es la condición que cursa con exceso de adiposidad. También, en niños mayores a 2 años, también se puede utilizar el índice de masa corporal (IMC) aunque los puntos de corte son diferentes.

Se recomienda: restringir el consumo de bebidas azucardas y utilizar endulzantes sin calorías; ofrecer una ración un poco menor a la consumida de manera habitual (15% menos cantidad), de todos los alimentos ofrecidos a la familia. Esto sirve para evitar que el niño se sienta discriminado, rechazado o “distinto” al resto de la familia; utilizar platos y vasos de tamaño menor al habitual para que la ración NO parezca más pequeña que la del resto de la familia. consumir de 1 a 2 vasos al día de leche semidescremada o descremada, como una excelente fuente de calcio y proteínas, pero evitando adicionar chocolate en polvo con azúcar.

Es importante incentivar al niño a consumir frutas y verduras todos los días, ya que contienen vitaminas y elementos muy importantes para el crecimiento. La recomendación es que todos los días incluyan al menos 5 raciones, variando el color (verde, amarillo, naranja, rojo, morado, blanco) y preferir la fruta o verdura cruda y con cáscara, para aumentar la saciedad por la cantidad de fibra que contienen.

Al momento de sentarse a la mesa a comer se puede ofrecer al niño 1 o 2 vasos de agua natural, esto reduce su capacidad gástrica, por lo que limitará la cantidad de alimentos consumida. Los niños DEBEN desayunar bien antes de salir a la escuela, se puede enviar una colación ligera como un una ración de fruta y suficiente agua. Si el niño tiene acceso a comprar alimentos en la escuela, es necesario orientarlo sobre opciones saludables como una ración de verduras en tiras.

Finalmente, es importante recalcar que una dieta saludable debe ir acompañada de actividad física (entre 1 y 2 horas diarias dividida entre actividad recreativa y competitiva) y reducir el número de horas que pasan inactivos frente a la pantalla.

Al respecto, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Fundación PepsiCo lanzaron en Octubre de 2014, el Proyecto Spoon. Este programa, que será para prevenir la desnutrición y reducir los riesgos de obesidad infantil en zonas pobres de América Latina, se concentrará en mejorar las prácticas de alimentación infantil, incluyendo la lactancia materna, y en la promoción del uso de un suplemento nutricional con las vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales que los niños necesitan entre los 6 y 24 meses de edad. El proyecto desarrollará una estrategia de cambio de comportamiento a fin de fomentar que los padres adopten hábitos de alimentación infantil más saludables.

Los números son alarmantes: casi cuatro millones de latinoamericanos menores de cinco años padecen de sobrepeso u obesidad. Según distintos estudios, el desarrollo óptimo durante los primeros años de vida del ser humano es un resultado directo de prácticas adecuadas de alimentación infantil, que abarcan tanto la calidad como la cantidad de la dieta.

Informó Carolina Brescia para FoodNewsLatam.com

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