Brasil ocupa el segundo lugar mundial en número absoluto de creadores de contenido, con más de 200 influencers de alto alcance que suman 1.300 millones de seguidores y generan niveles de engagement entre cuatro y seis veces superiores a los de las cadenas de televisión tradicionales.
En ese ecosistema, Nestlé Brasil acaba de dar un paso que ninguna empresa del sector alimentario había dado antes en el país: el lanzamiento del Programa de Afiliados Nestlé, una iniciativa que transforma a los creadores de contenido en un canal de venta directa, medible y orientado al rendimiento.
El modelo es simple en su arquitectura y poderoso en sus implicaciones. Los afiliados —que pueden ser influencers externos, consumidores con presencia digital o empleados de la compañía— promocionan productos mediante enlaces o cupones personalizados, y reciben comisiones o premios en función de las ventas efectivamente generadas. No se trata de visibilidad ni de alcance: se trata de conversión.
La plataforma exclusiva del programa conecta a los afiliados con las marcas de comercio electrónico propio de Nestlé: Dolce Gusto, Kopenhagen, Puravida, Nestlé Nutre y Nestlé FamilyNes. El lanzamiento arranca con un calendario de campañas para fechas estratégicas, comenzando por el Día de la Madre y extendiéndose con activaciones durante todo el año.
La decisión tiene respaldo en datos concretos. El mercado global de influencer marketing alcanzó los 24.000 millones de dólares en 2025 y proyecta llegar a 31.200 millones en 2027, con un gasto que crece a una tasa anual compuesta de alrededor del 30% desde 2020. Pero más allá de las cifras globales, el caso brasileño tiene particularidades que hacen especialmente fértil este territorio: el 87% de los consumidores del país confía en las recomendaciones de los creadores de contenido —uno de los índices más altos del mundo—, y el 44% reconoce haber adquirido productos a partir de esa influencia.
El Barómetro de Confianza Edelman 2025 refuerza ese panorama al indicar que entre el 50% y el 60% de los consumidores confían más en personas como ellos que en las marcas directamente, lo que convierte al marketing de afiliados en una extensión lógica —y estratégicamente necesaria— del vínculo entre producto y consumidor.
"Los influencers son parte integral de la estrategia de la compañía, contribuyendo a diferentes etapas del recorrido del cliente, desde la construcción de la marca hasta la decisión de compra. Esta trayectoria nos brinda la madurez necesaria para avanzar con nuestro Programa de Afiliados, añadiendo una capa más enfocada en el rendimiento y la conversión", señaló Ionah Kochen, vicepresidenta de Marketing, Comunicación y ESG de Nestlé Brasil.
El programa no surge de la nada. Detrás hay más de una década de construcción en la economía de los creadores: inversiones crecientes en influencers, un programa de participación de empleados que ya involucró a más de 1.500 personas, y capacitaciones para profesionales como nutricionistas y chefs. Lo que Nestlé hace ahora es coronar esa acumulación con una capa de performance: cada recomendación tiene un precio, cada venta tiene un responsable.
En un entorno donde la fragmentación de canales digitales complejiza cada vez más la atribución del gasto publicitario, el modelo de afiliados ofrece algo que los equipos de marketing valoran por encima de casi cualquier otra métrica: certeza. Saber quién vendió, cuánto vendió y cuándo vendió. Para una compañía que opera portafolios de consumo masivo a escala nacional, eso no es un dato menor: es la diferencia entre inversión y apuesta.







